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Textos Sul-Americanos

Acumulación de escombros

Bruno Peron, 4 de Marzo de 2012

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Como no deja de ser novedad cada comienzo de año en Brasil, el poscarnaval dejó numerosas pautas. Hasta lo que precede esta festividad, se dice que el país no funciona. Desde el tema cambiario, que torna al Brasil un país todavía más caro, hasta el lanzamiento de un film que denuncia crímenes (ambientales y contra la propia especie), la política es el denominador común.

A despecho de las promesas de renovación de fin de año y de la declarada disposición de los parlamentarios para debatir y votar con agilidad sobre las propuestas de leyes (como la del nuevo Código Forestal), marzo es el mes donde se acumulan las ideas, los proyectos y las locuras.

Los engranajes del Brasil mueven un carro alegórico en lo que respecta a la eficiencia de decisiones y a la capacidad de renovar efectivamente el debate político, pautado por polémicas dislocadas, rumores de vandalismo social e imágenes irrazonables.

Temas como el aborto y la unión civil de personas del mismo sexo polemizan los debates políticos y llaman la atención de la prensa, como si las grandes políticas de desarrollo hubieran encontrado un factor común entre los diversos partidos políticos a punto de suprimir los tópicos de educación, vivienda, seguridad, salud, etc.

Vientos de la crisis de ultramar continúan soplando en estas tierras, aunque se declare que las obras de la Copa del Mundo estaban garantizadas independientemente de la discusión de los derechos laborales que inhiben el derecho a huelga y otras acciones que atrasarían su conclusión.

El gobierno brasilero anunció nuevas medidas tributarias para frenar la sobrevalorización del Real frente al Dólar estadounidense, debido a que esta tendencia ha perjudicado a las exportaciones brasileras. El Ministro de Hacienda Guido Mantega se refirió al hecho como “guerra cambiaria”, sobre todo en relación a los inversionistas de corto plazo y la entrada de dólares al país, mientras la presidenta Dilma Rousseff nombró “tsunami monetario” a las prácticas de los países del Norte para controlar la crisis financiera mundial. Ésta es la aprensión.

Al final de febrero de 2012, el Ministerio de Educación anunció el nuevo piso nacional de R$ 1.451 para los profesores, un ajuste del 22,22 % con base en las 40 horas semanales de trabajo, aunque la medida no espante al fantasma de las huelgas. Lo que asegura el péndulo de la balanza de la educación sin que se quiebre es que los gestores públicos continúan sin querer hacer lo que tienen que hacer y los profesores siguen creyendo que el aumento de salarios es la panacea para el estancamiento educativo del país. ¿Por dónde empieza la revolución conceptual de la educación en Brasil? La distribución gratuita de aperitivos y bizcochos amenizará el hambre, pero no lo extinguirá. El desafío reside en reformular el modelo educativo, a fin de fortalecer la educación primaria, generando jóvenes más críticos y profesores bien preparados y motivados.

Se habla también de las desigualdades regionales de acceso a la educación de calidad y a las tecnologías de la comunicación y la información, que abren rajas de conocimiento y saber. Algunos territorios de la Federación llegan al absurdo de hospedar relaciones primitivas de trato humano, como si allí no existiese la ley. Funcionan como “tierras de nadie” o donde lo que vale es la amenaza y la bala. Una mancha para el desarrollo de instituciones modernas en Brasil.

El lanzamiento en febrero de 2012 del film “Amazonia Tóxica” (“Toxic Amazônia”), producido por Vice Media Inc., narra el episodio del asesinato de dos luchadores de la causa ambiental en Pará y denuncia el abandono de los derechos humanos y la inobservancia de la ley en algunas regiones del Brasil. En ellas, la explotación maderera y otras prácticas abominadas por los ambientalistas y por cualquier otro ser sensible a la naturaleza satisfacen intereses económicos insaciables.

El problema refleja, en parte, la dificultad de integrar a los estados de la Federación en un todo coherente sin tener que tomar mano de los recursos excepcionales como el entrenamiento de las fuerzas armadas para convertirlas en “fuerzas-tareas”. Ellas han sido convocadas para vigilar las fronteras con países vecinos y combatir el tráfico de armas, cigarrillos, drogas, vehículos, etc.

En el mes de marzo, el país habitualmente abre los ojos hacia la acumulación de problemas y la paralización de propuestas políticas que, si no son tratados a tiempo, serán empujados al próximo año como una acumulación de escombros de un brasil en obra.

 

* Traducción del portugués: Miguel Guaglianone.

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