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Textos Sul-Americanos

Atlas del Desarrollo Humano

Bruno Peron, 20 de Mayo de 2012

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La “humanización” del “desarrollo” ha sido una estrategia para amenizar los contratiempos generados por el segundo proceso en todos los países miembros de las Naciones Unidas. No es por casualidad que el adjetivo “humano” ha sido empleado como sinónimo de virtud, como si todo lo que es “humano” fuera el fin último de todo desarrollo.

“Humano”, sin embargo, es una categoría tan polisémica que envuelve desde la acción consoladora hasta el apetito de guerra. No todo lo que es “humano”, en consecuencia, es deseable. A pesar de las vicisitudes conceptuales, las instituciones renuevan sus prácticas con el rótulo de “humano”. Algunas instrumentalizan este término tan engañosamente que nos permiten apreciar y comparar datos de “desarrollo humano” para finalidades constructivas.

Una de estas herramientas es el Atlas del Desarrollo Humano en el Brasil, que se define por la Agencia Brasilera del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como un “banco de datos electrónicos hecho con el objetivo de democratizar el acceso y aumentar la capacidad de análisis sobre informaciones socioeconómicas relevantes de los 5.507 municipios y de las 27 unidades de la Federación” (http://www.pnud.org.br/atlas/dl/O_que_e_o_atlas.pdf).

El PNUD, que existe desde 1965 en el ámbito de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lanzó el primer Atlas del Desarrollo Humano en Brasil en 1998. Un programa disponible en su dirección electrónica ofrece el acceso al Atlas, que trae diagnósticos inéditos sobre los municipios brasileros. Los mecanismos de consulta de este banco de datos permiten la división de los municipios en microrregiones, Estados y grandes regiones. El usuario del Atlas puede crear su propio “mapa” de aprehensión de los datos a través de la oferta de informaciones estadísticas, gráficos, mapas, tablas, informes y colocaciones entre los municipios.

El Atlas se basa en los dos censos demográficos hechos por el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (IBGE) y publicados en 1991 y 2000 sobre longevidad, nivel educativo, distribución de renta, acceso a servicios, etc. El desarrollo y abastecimiento del Atlas tienen el apoyo del IBGE, del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA, sigla en portugués), y de la Fundación João Pinheiro para la compilación de los datos.

El IBGE es una “institución de administración pública federal” vinculada al Ministerio de Planificación, Infraestructura y Gestión. De él surgen las investigaciones estadísticas más abarcadoras e inclusivas sobre las condiciones socioeconómicas de los brasileros. Otras instituciones se han basado en datos del IBGE para diseñar sus propios mapas estadísticos, como el Ministerio de Cultura, por ejemplo, en la elaboración de sus “Cuentas Satélites de Cultura”.

El Atlas es considerado una herramienta multiuso, pues da una visión de conjunto de las regiones del país que permite variadas interpretaciones en función de la visión y la necesidad de quien lo interpreta. El Atlas atiende las necesidades de varios segmentos de la sociedad: desde gestores públicos en la distribución de recursos para sectores en déficit hasta investigadores que realizan estudios que requieren de datos regionales.

De esta manera, el Atlas tiene un papel esencial como soporte de los trabajos que intentarán cubrir las “Metas del Milenio” (MDM), que se definieron en la “Asamblea del Milenio” en la ONU en septiembre del 2000 y tuvieron la ratificación de 191 Estados. El objetivo esencial de las MDM es definir políticas más claras para el desarrollo y erradicar la pobreza hasta el 2015. Las MDM tienen en total ocho metas, entre las cuales están la universalización del acceso a la educación primaria, la reducción de la mortalidad infantil, y el establecimiento de parcerías mundiales. En ellas se enfatiza la importancia de las futuras madres y los niños.

El Informe de Desarrollo Humano de 2010, cuyo título es “La verdadera riqueza de las naciones”, indicó que poco más de la mitad de los niños iban a la escuela en 1960, mientras que, en el año del Informe, el índice medio aumentó hasta los cuatro quintos. La comparación de datos de este Informe se basa en el Índice de Desarrollo Humano de 135 países, principalmente en los criterios de educación, esperanza de vida y renta.

Por los datos del IDH-M, que es el equivalente “Municipal” del Índice de Desarrollo Humano, se considera que la educación tuvo una mejora de cerca del 60% entre 1991 y 2000, mientras que la esperanza de vida aumentó un 13%, y la renta, un 25%. Es un buen presagio para aplaudir, ya que la educación es la herramienta más eficiente para anular las acepciones negativas de lo que entendemos hoy por “humano”.

 

* Traducción del portugués: Miguel Guaglianone.

Desenvolvimento: chiavegatti.com.br